"La clave de la felicidad es que te vivas cada día al máximo y alrededor de las personas que amas." ysm

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viernes, 5 de febrero de 2016

Momentos Inesperados


La vida está llena de todo tipo de momentos y cada uno de ellos forma parte fundamental de lo que es nuestro historial de vida.  Hay algunos momentos que están diseñados para sonreír y otros que hasta impactan nuestra alma de la manera más triste y dura.  A pesar de todo hay que estar siempre agradecidos por esos instantes que nos suceden pues no sabemos cuándo se volverán a repetir.  ¿Y qué sucede cuando los momentos son inesperados?  Esos sucesos que te roban el aliento para bien y te dejan sin explicación ya que la sonrisa que emitimos lo dice todo.  En definitiva este tipo de momentos son los mejores que nos pueden pasar en la vida y a mí me tocó vivir uno en el día de hoy.

Era un día como cualquier otro, de esos en los que la rutina diaria acapara nuestro entorno y terminamos enfocados en la monotonía.  Ver papeles y estar al pendiente de muchos asuntos a la vez eran mi tarea del día.  En definitiva no había tiempo para pensar en ti mi amor y no porque no quisiera sino porque la cantidad de trabajo era tanta que se alojó fuertemente en mi mente y el centro de todo pensamiento giraba hacia eso.  De aquí para allá y de allá para acá y las horas parecían que no querían pasar.  En un momento dado que tuve espacio para las distracciones me detuve a pensar y tuve esa fuerte corazonada de que algo bueno iba estar por suceder en el día de hoy.  Mis latidos no me fallaban pero a mi mente le entraba la inseguridad y al estar en esa batalla interna decidí enfocarme nuevamente en el trabajo.  El tiempo seguía transcurriendo a su paso y yo me encontraba bien concentrada en mis labores pero a la vez el pensamiento de que algo estaba por suceder era más latente.  La incertidumbre atacó mi mente y me elevaba a grandes escenas las cuales me dejaban con una linda sonrisa pero a la vez yo ponía los pies sobre la tierra y me hacía a la idea de que sólo era una ilusión.

Luego de cuatro horas de una rutina larga de trabajo por fin tuve una hora en la cual mi mente podía enfocarse en otros pensares.  Salgo a buscar mi almuerzo como es costumbre y al estar algo retrasada decido acortar camino utilizando el ascensor más cercano.  De camino voy con mis llaves en mano para abrir la puerta de la oficina cuando de repente en el mismo pasillo nos encontramos frente a frente.  Mi reacción al mirarte a los ojos fue una demasiado única pues para mí era una gran sorpresa el poder verte en persona después de varios días sin poder estar uno cerca del otro.  Ese abrazo que nos dimos reconectó en mí todas las energías y motivación que necesitaba para continuar la tarde feliz.  Tus besos me hicieron viajar y encontrarme en mi reflejo pues somos una sola alma y una sola voz.  Mis corazonadas tenían razón desde un principio pues ya sabían que nuestro encuentro era una realidad que se iba a dar entre nosotros.  En definitiva este encuentro fue uno de los momentos inesperados más lindos que me han podido pasar en la vida.  El día fue aún más especial por estar celebrando un mes más lleno de todo tipo de momentos pero en donde las gratas bendiciones fueron siempre el centro de la relación.

Juntos estuvimos en esa hora libre y aún yo no salía de mi asombro de tenerlo a mi lado, de poderlo tocar, abrazar y besar.  ¿Estaba soñando?  Para nada, esta era mi realidad, mi bendecida realidad.  Las risas se escuchaban sin parar, los besos inundaban de amor el ambiente y tu grata compañía llenó de energía a mi corazón.  Aunque el tiempo fue uno muy corto fue el más eterno para mí y sé que para ti lo fue también.  La despedida fue la más difícil pues para mí ya era hora de regresar a la monotonía y no podría verte hasta que el destino lo permitiera.  No quería que te fueras de mi lado y añado:  si hubiese sido por mí te retenía para que fueras mi compañía en esas cuatro horas restantes pero pues sé que eso sólo podía pasar en mis sueños.  No quería soltar tu mano pero a la vez me sentía tranquila porque sabía que ese encuentro se iba a quedar bien presente en mi mente durante el resto del día.  Y para ser sincera así fue:  por ratos me reía sola imaginando cada momento y me lo vivía con la misma emoción con que se dio.  Y créanme hasta el momento de redactar estas letras aún no salía del asombro porque ese momento inesperado tocó mi corazón de manera profunda y especial.  En definitiva, es un detalle que jamás voy a olvidar.  Este encuentro es la señal más poderosa de que nuestro amor es uno muy fuerte y que por este sentimiento él estará siempre dispuesto a todo con el propósito de vivir juntos la mejor historia de nuestras vidas.

Gracias Dios por bendecirme excepcionalmente con un hombre demasiado especial como lo es él.  Más no le puedo pedir a la vida porque lo tengo todo y hasta más de lo que imaginaba.  Señor sigue bendiciéndonos en cada momento y en cada paso que demos.  Que nuestro amor siga sólido y lleno de mucha entrega y dedicación de ambas partes.  Amén.

Mi amor, qué te puedo decir.  De verdad que estoy bien sorprendida por haberte visto en el día de hoy y más aún porque era nuestro día.  Gracias por tanto amor, dedicación y por todas esas atenciones que tienes para conmigo en cada instante de nuestra historia de amor.  Gracias por ser el amor de mi vida.  My one and only.  My lovely man.  Gracias por la felicidad que me das a diario.  Sé que me dijiste que esto es sólo el comienzo y lo creo pues tengo Fe de que esos momentos inesperados serán cada vez mejores según vayamos caminando de la mano por el camino de la vida y del amor.  Te Amo Mi Amor.  Mucho.

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